Iglesia

¿Y ahora? ¿Cómo queda el Ecumenismo? Y cómo el Concilio Vaticano II
Orlando Fedeli

     Algunos sitios web modernistas, lo mismo que algunos “teólogos” de la Liberación, están acusando a Benedicto XVI de enterrar el Concilio Vaticano II. Según otros, esto es una exageración. Se está celebrando el entierro antes de la muerte del enfermo que, aunque muy aquejado de las piernas, aún no las estiró, después del suspiro final.
     En esta agonía, y en medio de la disputa sobre si el Vaticano II va o no a ser enterrado por Benedicto XVI, el Papa pronunció un nuevo discurso, muy importante, en el cual golpéo —¿o derrumbó?— dos columnas fundamentales del ecumenismo propiciado por este Concilio.
     Fue el miércoles pasado, 21 de marzo, durante su predicación semanal en una Audiencia General que él habló de San Justino y de las famosas “semillas del Verbo”.
     En el Concilio Vaticano II, las “semillas del Verbo”, atribuidas a San Justino, han servido para fundamentar el ecumenismo, puesto que se dice que en las religiones paganas sí habías estas famosas “semillas del Verbo”. De tales semillas nacerán tempestades… ecuménicas.
     ¿Serán ellas las semillas del Verbo o de la cizaña sembrada por el enemigo furtivamente por la noche, en medio del trigal de la verdad católica?
     Los obispos y teólogos modernistas juraban y garantizaban que “Fue San Justino quien dijo esto. ¡Es patrístico! ¡De la mejor fuente! ¡Y de la Tradición! ¡San Justino es un padre de la Iglesia!”
     Esto generó polémicas de las cuales participó en su tiempo el Card. Ratzinger.
     Efectivamente, en el Capítulo II del Decreto Ad Gentes, documento del Concilio Vaticano II, puede leerse lo que sigue:
 
ART. 1º EL TESTIMONIO CRISTIANO
 
Testimonio y diálogo
 
11. Es necesario que la Iglesia esté presente en estos grupos humanos por medio de sus hijos, que viven entre ellos o que a ellos son enviados. Porque todos los fieles cristianos, dondequiera que vivan, están obligados a manifestar con el ejemplo de su vida y el testimonio de la palabra el nombre nuevo de que se revistieron por el bautismo, y la virtud del Espíritu Santo, por quien han sido fortalecidos con la confirmación, de tal forma que, todos los demás, al contemplar sus buenas obras, glorifiquen al Padre y perciban, cabalmente, el sentido auténtico de la vida y el vínculo universal de la unión de los hombres.
 
Para que los mismos fieles puedan dar fructuosamente este testimonio de Cristo, reúnanse con aquellos hombres por el aprecio y la caridad, reconózcanse como miembros del grupo humano en que viven, y tomen parte en la vida cultural y social por las diversas relaciones y negocios de la vida humana; estén familiarizados con sus tradiciones nacionales y religiosas, descubran con gozo y respeto las semillas del Verbo que en ellas laten; (…) (Concilio Vaticano II, Decreto Ad Gentes, 11, resaltados nuestros).
 
     El Concilio Vaticano II dice con todas las letras — tenidas por algunos como infalibles— que las tradiciones nacionales y religiosas de los paganos tienen semillas del Verbo escondidas o latentes.
     Todo está claramente escrito:

“estén familiarizados con sus tradiciones nacionales y religiosas
, descubran con gozo y respeto las semillas de la Palabra que en ellas laten; (…) (Idem).
 
     Por lo tanto, conforme al Vaticano II, habría “semillas del Verbo” también en las falsas religiones. Fue en esto que los Cardenales Bea, Kasper, Arns et al de su línea han fundamentado sus actos ecuménicos.
     Ahora, Benedicto XVI le da una sorpresa. Puesto que en este discurso sobre San Justino, Benedicto afirma, también con todas las letras, que en las religiones paganas no hay semillas del Verbo. Benedicto XVI nos garantiza que San Justino nunca ha dicho esto.
     Por el contrario, San Justino dice que las simientes del Verbo existían en la filosofía griega, nunca en las religiones paganas, que serían diabólicas. En las religiones paganas existirían los frutos resultantes de estas simientes del diablo.
     ¿No me creen que Benedicto XVI dijo esto? Dijo esto, y mucho más. He aquí la prueba de que lo dijo. (El “mucho más” queda para después):
 
De hecho, los primeros cristianos no quisieron aceptar nada de la religión pagana. La consideraban idolatría, hasta el punto de que por eso fueron acusados de "impiedad" y de "ateísmo". En particular, san Justino, especialmente en su primera Apología, hizo una crítica implacable de la religión pagana y de sus mitos, que consideraba como "desviaciones" diabólicas en el camino de la verdad. (Benedicto XVI, Discurso sobre San Justino, en la Audiencia General, Roma, miércoles 21 de marzo de 2007, destacados nuestros).

     Dijo incluso Benedicto XVI:

“Justino, y con él otros apologistas, firmaron la toma de posición clara de la fe cristiana por el Dios de los filósofos contra los falsos dioses de la religión pagana. Era la opción por la verdad del ser contra el mito de la costumbre”.
(Idem).
 
     ¡Benedicto XVI contradice el Concilio Vaticano II!
     ¿Con qué Magisterio nos quedamos? Con el Magisterio “vivo” de Benedicto XVI, o con el magisterio “escrito” del Vaticano II?
     Finalmente, las famosas “semillas del Verbo” ¿estaban en las religiones paganas con las cuales los cristianos no querían tener nada en común, o en la Filosofía griega?
     Benedicto XVI nos asegura que, según San Justino, las simientes del Verbo estaban en la Filosofía griega, nunca en la religión diabólica de los paganos. Benedicto nos asegura en este discurso que los Padres de la Iglesia no eran ecumenistas. Ellos eran apologistas que hacían muchas cosas bien antiecuménicas.
 
1) Defendían la Fe contra las “graves acusaciones de los paganos y de los judíos”.
 
“Con la palabra "apologista" se designa a los antiguos escritores cristianos que se proponían defender la nueva religión de las graves acusaciones de los paganos y de los judíos”. (ibidem)
 
2) Difundían la Fe. Eran misioneros. Dos cosas que un ecumenista jamás hace y detesta que se haga. De idéntico modo, el sito web Montfort intenta hacer, en la medida de sus pocas fuerzas, exactamente esto: defender y difundir la Fe. Es un sitio de apologética. Por eso es un sitio antiecuménico y contrario al Vaticano II.
 
¿Cómo queda el Magisterio “infalible” del Vaticano II?
 
     Vamos a ver que tinian razón los que afirman que un concilio meramente pastoral nada tiene de infalible.
     Asimismo, como lo afirmó también el Card. Ratzinger: el Vaticano II nada proclamó dogmáticamente. Nada enseñó infaliblemente.
     Por lo tanto, enseñó de un modo falible. Y lo que es falible, al menos puede errar. Benedicto XVI afirma que el Vaticano II erró al decir que había semillas del Verbo en las diabólicas religiones paganas.
     ¿Y ahora, José?
     La dejó tambaleando —¿tambaleando qué? — a la primera columna del ecumenismo.
     Veamos ahora el “mucho más” que enseñó Benedicto XVI en ese discurso sobre San Justino.
     Dijo Benedicto XVI:
 
“San Justino, y con él los demás apologistas, firmaron la clara toma de posición de la fe cristiana por el Dios de los filósofos contra  los  falsos  dioses de la religión pagana. Era la opción por la verdad del ser contra el mito de la costumbre. Algunas décadas  después  de san Justino, Tertuliano definió esa misma opción de los cristianos con una sentencia lapidaria que sigue siendo  siempre  válida:  "Dominus noster Christus veritatem se,  non consuetudinem, cognominavit", "Cristo afirmó que era la verdad, no la costumbre" (De virgin. vel., I, 1)”. (Ibidem).
     Nótese a este propósito que el término cunsuetudo empleado aquí por Tertuliano con referencia a la religión pagana puede ser traducido en las lenguas modernas por las expresiones “hábito cultural”, “moda del momento”.
“En una época como la nuestra, caracterizada por el relativismo en el debate sobre los valores y sobre la religión así como en el diálogo interreligioso—, esta es una lección que no hay que olvidar”. (Ibidem).
 
     ¿Qué enseñanza de San Justino es la que hoy debemos recordar? ¿Qué se debe seguir la verdad y no la moda?
     ¿Y cual es la moda hoy? La moda es el relativismo.
     ¿Y donde reina hoy el relativismo? En el debate sobre los valores y sobre la religión, y, —¡qué sorpresa! —: “en el diálogo interreligioso”.
     Ahora bien, hoy, el diálogo interreligioso reina por causa del Magisterio falible del Concilio Vaticano II.
     Fue Benedicto XVI quien ha dicho esto. No fui yo. Yo apenas si estoy constatando lo que él dice. Y constatando con alegría ese Magisterio vivo del Papa.
     ¿Y ahora José?
     En ese pequeño discurso sobre San Justino, que reproducimos íntegramente abajo para documentar que nada de lo dicho ha sido inventado por nosotros, Benedicto golpeó las dos columnas del ecumenismo:
 
1) Es falso lo que dice el Concilio Vaticano II en el decreto Ad Gentes respecto a que hay “semillas del Verbo” en las religiones paganas.
 
2) El diálogo interreligioso puesto de moda por el Vaticano II es relativismo.
Con esto, el ecumenismo y el Vaticano II, que estaban ya mal, empeorarán más aún. ¿Será que los sitios modernistas (Golias y Aprile on line) tienen razón? ¿Será que Benedicto XVI quiere enterrar el Vaticano II?
 
     Dios los oiga. Que Benedicto lo quiera. Y que lo haga.
 
San Pablo, 22 de marzo de 2007

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Traducción en español de Marcelo González, del sito web PANORAMA CATOLICO INTERNACIONAL – ARGENTINA www.panodigital.com, a quien agradecemos.

    Para citar este texto:
"¿Y ahora? ¿Cómo queda el Ecumenismo? Y cómo el Concilio Vaticano II"
MONTFORT Associação Cultural
http://www.montfort.org.br/esp/veritas/igreja/sementes_ecumenismo/
Online, 14/12/2017 às 22:40:50h