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Mundo
(16/07/2003) Libia, Marruecos y Malasia financian una mezquita en Granada, pero impiden el cristianismo en sus países
  • Estas naciones imponen la pena de muerte a todo musulmán que se convierta al catolicismo

  • La predicación del Evangelio está castigada con largas penas de prisión

La inauguración de la gran mezquita del Albaicín culmina un periodo de la historia de España dominado por las complejas relaciones interreligiosas cristiano-musulmanas, que han atravesado diversas fases desde el enfrentamiento, la guerra, las razzias, la expulsión y el mutuo desconocimiento. El centro religioso musulmán ha sido objeto durante los 22 años que se ha demorado su construcción, de numerosos debates y polémicas. Su apertura es una señal inequívoca de la tolerancia cristiana de España, que no tiene equivalente en el mundo islámico.

Pedro Canales - Granada.-
E l proyecto de la mezquita del Albaicín fue pilotado por el movimiento islámico «Al Murabitun», un grupo fundamentalista de oscuras intenciones organizado por un jeque escocés de nombre Ian Dallas y de adopción Abdelkader El Murabit e integrado por un grupo de españoles conversos algunos de los cuales se dejaron ver en Chiapas intentando «islamizar» a los indios rebeldes contra el poder central mexicano. Aun así, las autoridades españolas haciendo gala de una permisividad sin parangón permitieron a la Comunidad Islámica en España «Al Murabitun» finalizar el proyecto con los fondos provenientes de Marruecos, Malasia, Libia y sobre todo el emirato de Sharja, uno de los integrantes en la federación de los Emiratos Árabes Unidos (EAU).

Nula reciprocidad

En ninguno de los países que han aportado los cuatro millones de euros que ha costado el proyecto existe esta misma tolerancia. En Marruecos, como en los Emiratos, un converso al cristianismo puede ser condenado a muerte. El Islam no permite a sus fieles abrazar otras religiones. Hace años en la ciudad marroquí de Nador fueron sentenciados a muerte un grupo de marroquíes bahais, que sólo pretendían lograr un sincretismo entre cristianismo e Islam. Recientemente, han sido condenados a penas de cárcel y expulsión del país un sorprendido grupo de jóvenes cristianos norteamericanos que sólo pretendían distribuir Biblias en Casablanca. La susodicha tolerancia de la que hacen gala las autoridades marroquíes es sólo de culto para los extranjeros residentes, americanos, ingleses, españoles o franceses, pero en absoluto es algo que pudiéramos llamar libertad religiosa. En los países musulmanes las comunidades cristianas, a menudo órdenes religiosas, curas, hermanos y monjas, son bien recibidas para ocuparse de leprosos, enfermos de sida, pobres, desahuciados o bebés abandonados, pero incurrirán en las penas máximas del Código Penal si se les ocurre hacer proselitismo. A principios de los años 80, «Al Murabitun» compró un solar en lo alto del Albaicín, frente a la Alhambra. Su objetivo era construir una mezquita más alta que la iglesia que conmemoraba la toma de Granada por los Reyes Católicos y la derrota del reino nazarí. El desafío era evidente: se trataba de una reconquista espiritual de Al Andalus. En el barrio morisco hubo en esos tiempos 26 mezquitas; con la reconquista, doce de ellas fueron convertidas en iglesias, las otras destruidas. Veinte años después de iniciarse el proyecto, haciendo gala de una madurez sin igual en el entendimiento de la libertad religiosa, las autoridades españolas aceptarán la mezquita, aunque su minarete tuvo que ser recortado para no sobrepasar el campanario de San Nicolás. El movimiento «Al Murabitun» se estableció hace dos décadas en Granada y pidió ayuda al rey Hassan II de Marruecos y a los Emiratos Árabes. El monarca alauí concedió un discreto sostén, al comprender que no podía controlar como hubiese querido al grupo islamista. En Granada abundan las asociaciones islámicas, hay diez registradas legalmente en el Ministerio de Justicia. Algunas albergan en su seno cristianos conversos al Islam, pero la mayoría son de musulmanes afincados por estudios o trabajo. A mediados de los 90, cuando la crisis financiera para la construcción de la gran mezquita del Albaicín era más aguda, todas estas comunidades junto con asociaciones de estudiantes musulmanes y algunos movimientos del Islam político presentes entre los universitarios aceptaron sumarse al movimiento de «Al Murabitun» siempre que la gestión de la futura mezquita fuese colectiva. El movimiento del jeque escocés quería acaparar el proyecto, pero al final tuvo que aceptar la colaboración de los otros grupos, lo que permitió convencer al sultán de Saryaj, Ben Mohamed Al Qasimi, para que diera los tres millones de dólares que se necesitaban para finalizar el proyecto. La condición fue formar una Fundación Mezquita de Granada que preside el converso Malik Abderramán Ruiz.


Comentários:

A cegueira dos governantes leva o Islam a invadir o território católico sem necessidade de luta.

 


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