“... ahora se tiene la sensación de que ella sea
la traducción de un servicio protestante”
(J. Guitton - 1998)
Hablando sobre la reforma de la liturgia de la Misa,
impuesta a toda la Iglesia por el Papa Pablo VI en los años 70, Jean Guitton
hace, entre otras, las siguientes afirmaciones:
1 - “Antes del Concilio, la Misa era la Misa.
Evidentemente era en latín, no se entendía nada, pero se tenía la
impresión (¿impresión???) que era la Misa. Sin
embargo, ahora, se tiene la sensación que ella sea la traducción de un
servicio protestante. Desde mi punto de vista, la reforma deseada
por el concilio (Vaticano II) era buena; claro que ella no quería que la
Misa, la Eucaristía, fuesen sacrificadas, ni principalmente reducida a lo
que los protestantes hacen durante su ceremonia, que llamamos cena. Por
ejemplo, cuando se decidió que el sacerdote no la celebrase más vuelto
hacia el altar, dando las espaldas a los fieles, sino vuelto hacia ellos,
fue ejecutada una reforma decisiva que realmente perturbó a muchos
cristianos. Con razón (¿Con razón ???) se quiso celebrar la
liturgia en la lengua común — para que los fieles la comprendiesen —,
pero sin querer abolir lo sagrado. Hoy, prácticamente, la Eucaristía no
tiene más el carácter sagrado, serio y divino que tenía en el pasado(...)”.
(J. Guitton con Francesca Pini, L’infinito
in fondo al cuore, Ed. Mondadori, Milán, 1998, p. 103. El negrito es
nuestro).
2 - “(...). Frecuentemente me pregunto si los
sacerdotes que rezan la Misa creen realmente que la hostia sea el cuerpo y
la sangre de Cristo. Principalmente cuando — terminada la función —
los vemos huir rápido y con prisa de la iglesia, como si hubiesen terminado
su jornada. Entonces las personas se preguntan se os sacerdotes creen
realmente. Si ellos no creen, por tanto, ¿por qué razón deberían ellos creer?”
(Op. cit. p. 104. El negrito es nuestro).
3 - Preguntado si la Misa corre, hoy, el riesgo de asemejarse a una
liturgia de la palabra, responde Guitton:
“Los protestantes no tienen esta idea del sacramento, de la
transubstanciación: ellos repiten aquello que Jesucristo hizo, pero de modo
simbólico. La cena de ellos es una liturgia de la palabra, no
es un acto que transforma (¿transforma o transubstancia
???) el pan y el vino en el cuerpo y en la sangre de Cristo en el
sentido fundamental del gesto, así como piensan (?) los
católicos. La Iglesia católica tiene razón de querer tornar su
liturgia más accesible y comprensible a los protestantes, pero no
puede abandonar la esencia del catolicismo: que en el pan y en el vino
consagrados están el cuerpo y la sangre de Cristo en el sentido substancial,
verdadero y profundo”.
(Idem, p.104. El negrito es nuestro).
Preguntamos: Jean Guitton, considerado el “mayor
filósofo católico del siglo XX”, amigo íntimo de Pablo VI, presente en el
concilio Vaticano II y único laico que hizo un discurso en él (por lo demás,
hecho jamás ocurrido en toda la historia de los concilios de la Iglesia),
¿al criticar la “Nueva Misa” de Pablo VI, afirmó una verdad, o no?
En la calidad de simples fieles y laicos, aguardamos
respuesta seria, clara y objetiva, principalmente de los teólogos, a aquella
importante y actual cuestión.
Marcelo Fedeli
Junio 2003